Alimentación

Leches Saborizadas: Lo que Profeco Encontró en las que Toman los Niños

Profeco analizó 32 leches saborizadas con 1,696 pruebas. Seis declaraban menos azúcar de la que traen, con diferencias de hasta 7.5 gramos por cada 100 mililitros.

Por Mariana Amione · 2026-08-12 · 6 min de lectura

Profeco analizó 32 leches saborizadas de las que vienen en presentación chica —fresa, vainilla y chocolate, incluidas las deslactosadas— y les hizo 1,696 pruebas. El estudio salió en abril de 2026 y merece más atención de la que tuvo, porque el hallazgo principal no es sobre nutrición: es sobre la etiqueta.

De qué hablamos (y de qué NO)

De dónde salió

Profeco hace estudios de calidad con laboratorio propio y publica los resultados en la Revista del Consumidor. Es de las pocas fuentes mexicanas que compra el producto del anaquel, lo analiza y publica marca por marca.

De los 32 productos analizados, 10 incumplieron por alguna de estas razones: violar normas oficiales, declarar menos azúcar de la que contienen, o sustituir grasa de leche por grasa vegetal.

El detalle que cambia todo: seis declaraban menos azúcar de la que traen

Este es el hallazgo grande. Seis productos declaraban en el envase una cantidad de azúcar menor a la que realmente tenían. Las diferencias iban de 1.8 a 7.5 gramos extra por cada 100 mililitros.

Piénsalo en cucharadas: 7.5 gramos por cada 100 ml, en un envase de 200 ml, son unos 15 gramos de azúcar que no estaban declarados. Alrededor de tres cucharaditas, invisibles.

Y aquí está el problema de fondo, que va más allá de estas marcas: el etiquetado mexicano se apoya en que el fabricante declare bien. Los sellos de advertencia de la NOM-051 se calculan con los números que la propia empresa reporta. Si el número está mal, el sello también.

O sea: una leche que debería llevar sello de "exceso de azúcares" puede no traerlo, no porque la norma falle, sino porque el dato de entrada estaba mal.

El giro: lo de la grasa vegetal

El otro hallazgo es más silencioso pero igual de revelador. Algunos productos sustituyen la grasa de la leche por grasa vegetal.

Eso significa que un producto que se ve, se llama y se vende como leche de sabor, en realidad es otra cosa: un producto lácteo combinado. Sigue siendo legal si se declara correctamente, pero cambia lo que estás comprando — y muchas veces la diferencia solo se nota leyendo la denominación exacta en la etiqueta, no el nombre grande del frente.

Mito vs. realidad

Cómo lo veo yo (balance 80/20)

A ver, balance 80/20: en mi casa hay días de leche de sabor y no me voy a hacer bolas por eso. Lo que sí me molesta es que la etiqueta no diga la verdad, porque entonces ni siquiera puedes decidir bien. Por eso este estudio me parece de los más útiles que publica Profeco.

Información general, no consejo médico.

Fuentes: Profeco — Revista del Consumidor · Profeco — estudios de calidad 2026 · Revista del Consumidor — edición de abril de 2026 (PDF)

Preguntas frecuentes

¿Qué encontró Profeco en las leches saborizadas?

Analizó 32 productos en presentación chica de fresa, vainilla y chocolate, incluidas deslactosadas, con 1,696 pruebas. Diez incumplieron por violar normas oficiales, declarar menos azúcar de la que contienen o sustituir grasa de leche por grasa vegetal. Seis declaraban menos azúcar de la real, con diferencias de 1.8 a 7.5 gramos extra por cada 100 mililitros.

¿Por qué importa que el azúcar declarada esté mal?

Porque los sellos de advertencia de la NOM-051 se calculan con los datos que declara el propio fabricante. Si ese número está mal, el sello también queda mal: un producto que debería llevar sello de exceso de azúcares puede no traerlo. No falla la norma, falla el dato de entrada.

¿Cómo sé si lo que compro es leche de verdad?

Leyendo la denominación legal, que está en letra chica cerca de la tabla nutrimental, no el nombre grande del frente. Si dice producto lácteo combinado o alimento lácteo, no es lo mismo que leche: significa que parte de la grasa láctea se sustituyó, normalmente por grasa vegetal.

¿Dónde consulto los resultados por marca?

En la Revista del Consumidor de Profeco, que publica los estudios de calidad completos con marca y modelo, de forma gratuita. Es laboratorio pagado con impuestos y es de las herramientas más subusadas que tenemos en México. Conviene consultarlo antes de la compra, porque las listas cambian con cada estudio.