Plaguicidas en la Comida de Preescolares: Qué Encontró un Estudio en Jalisco
Un estudio en una zona agroindustrial de Jalisco encontró residuos de plaguicidas en el 87% de las muestras de comida de niños de 4 y 5 años. Fueron 31 muestras, y el hallazgo más útil no es el que están titulando.
Por Mariana Amione · 2026-09-06 · 7 min de lectura
Fresa, frambuesa, manzana, uva y jitomate. Esas son las cinco cosas donde un estudio publicado este mes encontró la mayor carga de residuos de plaguicidas en comida de niños de preescolar.
Y esas son, exactamente, las cinco cosas que uno le pone a un niño de cuatro años en el lonche pensando que está haciendo bien las cosas. Porque lo está haciendo bien.
Ese es el gancho incómodo del estudio, y también la razón por la que hay que leerlo con cuidado. Porque la conclusión correcta no es dejar de darle fruta a tus hijos. Te explico qué se hizo, qué se encontró y, sobre todo, qué no dice.
Qué se hizo exactamente
El estudio se llama "Dietary Risk of Neonicotinoids and Other Pesticides in Mexican Children Residing in Agroindustrial Zones" y salió en Int J Environ Res Public Health 2026 Aug 1;23(8):1009. Lo hicieron la Universidad de Guadalajara (CUCBA) y el CIATEJ.
El diseño es transversal, y va así: tomaron registros dietarios de 7 días de 23 familias con preescolares de 4 a 5 años en una zona agroindustrial de Jalisco. Con esa lista de lo que realmente comían los niños, fueron a comprar esos mismos alimentos en puntos de venta de la zona. Después tamizaron las muestras por LC/ESI-MS/MS buscando 236 compuestos, y con eso estimaron la exposición dietaria semanal.
En total: 31 muestras de alimentos que representan 18 productos.
Guarda ese número. Vamos a volver a él.
Los límites, antes que los números
Esto va temprano y no al final, porque si te doy las cifras primero ya no vas a leer esta parte.
Primero: 31 muestras es muy poco. No es un muestreo nacional, no es representativo del país, ni siquiera es representativo de Jalisco. Son 31 muestras compradas en una zona agroindustrial específica, elegidas a partir de lo que comían 23 familias. Es un estudio exploratorio y así hay que leerlo. Sirve para decir "aquí hay algo que vale la pena mirar en serio", no para decir "así está la comida en México".
Segundo: detectar un residuo no es una intoxicación. Los equipos de laboratorio de hoy detectan cantidades minúsculas, muy por debajo de lo que se considera relevante. Encontrar algo dice que la técnica funciona; no dice que haga daño.
Tercero, y este es el más importante: exceder un límite máximo de residuos es un incumplimiento regulatorio, no un umbral de daño. El límite máximo de residuos, o LMR, es una regla de comercio: se fija según lo que debería quedar cuando el plaguicida se aplicó bien, siguiendo buenas prácticas agrícolas. Rebasarlo significa que algo se hizo mal en el campo o que se usó un producto no autorizado para ese cultivo. No significa que ese alimento haga daño a quien se lo comió. Los umbrales toxicológicos son otros números completamente distintos, y normalmente están muy por encima.
Cuarto: no hay biomonitoreo. Los autores estiman exposición, no dosis internas. Nadie le midió nada a ningún niño: ni orina, ni sangre, nada. La exposición estimada se calcula con lo que reportaron comer y lo que se encontró en los alimentos. Es un cálculo, no una medición en el cuerpo.
El estudio se financió con SECIHTI 783159 y no declara conflicto de interés.
Ahora sí, lo que encontraron
- Residuos en el 87% de las muestras.
- 34 compuestos distintos, incluidos 5 neonicotinoides. El imidacloprid fue el más frecuente.
- Mayor carga en fresa, frambuesa, manzana, uva y jitomate.
- 7 muestras excedieron los límites máximos de residuos de la Unión Europea, Estados Unidos o México.
- El consumo en crudo explicó el 96% de la exposición estimada. Los principales contribuyentes fueron pirimetanil, boscalid, propamocarb e imidacloprid.
Que el 87% de las muestras tenga algo no me sorprende y no debería sorprenderte: con equipos que detectan partes por mil millones, encontrar cero es lo raro. El dato interesante son las 7 muestras fuera de límite, porque ahí sí hay un incumplimiento concreto, y el otro es el 96%.
El 96% es el dato que sí se traduce en algo
De toda la exposición que estimaron, el 96% viene de lo que se come crudo. No de lo cocido, no de lo procesado: de lo que va del refri a la boca sin pasar por el fuego.
Eso sí es accionable en tu cocina, y por una razón sencilla: es la única parte de la cadena donde tú tienes las manos.
Lo que sí ayuda:
- Lavar con agua corriente y fricción, no nada más remojar. El chorro y el frotar hacen más que el agua quieta.
- Pelar donde tenga sentido: manzana, pera, pepino, zanahoria. En fresa, frambuesa o uva no hay cáscara que quitar, así que ahí esta opción no existe.
- Variar. Si tu hija come fresa todos los días de la semana, cualquier residuo que traiga la fresa te lo llevas siete veces. Rotar frutas reparte eso, y de paso mejora la dieta por otras razones.
Y lo que no te voy a prometer: que lavar elimina los residuos. No lo hace. Varios de estos compuestos son sistémicos, o sea que la planta los absorbe y viajan dentro del tejido. Lavar y pelar reduce la parte de la superficie. La de adentro se queda, y no hay nada en tu cocina que la quite.
Lo que este estudio no dice
No dice que la fruta sea peligrosa. No dice que los niños de Jalisco estén intoxicados. No dice que lo orgánico esté libre de residuos —eso ni siquiera se midió aquí—. Y no dice que haya que cambiar nada de fondo en cómo alimentas a tu hijo.
Lo que sí aporta es un mapa preliminar de dónde está la carga —en lo crudo, y en cinco frutas y verduras concretas— y una pregunta legítima para quien regula: por qué 7 de 31 muestras rebasaron un límite que existe justamente para no rebasarse.
Y sobre lo que te toca a ti: la fruta y la verdura siguen siendo lo correcto. El beneficio de que un niño de cuatro años coma fresas está muchísimo mejor documentado que el riesgo de estos residuos a estos niveles. Si el resultado de leer esto fuera que le das menos fruta y más galleta, este post habría hecho daño en lugar de servir de algo.
A ver, balance 80/20: lava bien, pela donde se pueda, varía la fruta de la semana, y sigue dándosela.
Información general, no consejo médico.
Preguntas frecuentes
¿Qué encontró el estudio de plaguicidas en Jalisco?
Analizaron 31 muestras de alimentos que representaban 18 productos, comprados en puntos de venta de una zona agroindustrial de Jalisco. Encontraron residuos de plaguicidas en el 87 por ciento de las muestras, con 34 compuestos distintos, entre ellos 5 neonicotinoides. El imidacloprid fue el más frecuente. La mayor carga apareció en fresa, frambuesa, manzana, uva y jitomate.
¿Significa que mi hijo está intoxicado?
No. Detectar un residuo no es lo mismo que una intoxicación, y este estudio no midió nada dentro de los niños. Lo que hicieron fue estimar la exposición a partir de lo que las familias reportaron comer y de lo que encontraron en los alimentos comprados. No hubo biomonitoreo, es decir, no tomaron muestras de orina ni de sangre. Son dos preguntas distintas y este estudio contesta la primera.
¿Qué quiere decir que 7 muestras excedieran el límite máximo de residuos?
Quiere decir que esas muestras rebasaron el tope regulatorio de la Unión Europea, Estados Unidos o México para ese compuesto en ese alimento. Es importante entender qué es ese límite: es un umbral de comercio y de buenas prácticas agrícolas, no un umbral de daño. Rebasarlo indica un incumplimiento regulatorio, no que ese alimento haga daño a quien se lo comió. Los umbrales de toxicidad son otros números y se calculan de otra forma.
¿Debo dejar de darle fresas y uvas a mis hijos?
No, y ese sería el peor resultado posible de leer este estudio. La fruta y la verdura siguen siendo lo correcto, y su beneficio está muchísimo mejor documentado que el riesgo de estos residuos a estos niveles. Cambiar fruta por comida procesada empeora la dieta de un niño de manera clara y medible. Lo que sí puedes hacer es lavar bien, pelar donde tenga sentido y variar las frutas a lo largo de la semana.
¿Lavar la fruta quita los plaguicidas?
Ayuda, pero no los elimina todos y sería deshonesto prometértelo. Algunos compuestos son sistémicos, o sea que la planta los absorbe y quedan dentro del tejido, no solo en la superficie. Lavar con agua corriente y fricción sí reduce la parte que quedó encima, y pelar reduce más en frutas donde la cáscara no es lo importante. En fresas y frambuesas no hay cáscara que quitar, así que ahí el lavado y la variedad son lo que tienes.