Dos Estudios Nuevos de PFAS en un Mes: Cómo Leerlos sin Volverte Loca
Un estudio de Mount Sinai ligó PFAS prenatales con inflamación intestinal infantil (con cohortes de México adentro) y otro de la Universidad de Miami los ligó con esclerosis múltiple en mujeres. Ninguno prueba causa. Te enseño las tres preguntas para leer estudios así.
Por Mariana Amione · 2026-08-07 · 8 min de lectura
En un mes salieron dos estudios de PFAS que dan miedo si solo lees el titular: uno los liga con inflamación intestinal en niños, otro con esclerosis múltiple en mujeres. Los dos son de instituciones serias. Los dos son de verdad.
Y los dos son estudios de asociación, que es una palabra que vale la pena que te lleves de aquí para siempre — porque es la que te va a ahorrar el 90% del pánico en los próximos años.
De qué hablamos (y de qué NO)
- PFAS = los "químicos eternos". Miles de compuestos que se usan para repeler agua y grasa: sartenes antiadherentes, ropa impermeable, empaques de comida rápida, espumas contra incendios, cosmética de larga duración.
- NO hablamos de un estudio que pruebe que los PFAS causan estas enfermedades. Ninguno de los dos lo prueba, y los propios autores lo dicen.
- NO es motivo para cambiar ningún tratamiento médico.
Estudio 1: PFAS e inflamación intestinal en niños
El 10 de julio de 2026, la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai publicó en Clinical Gastroenterology and Hepatology un trabajo encabezado por Vishal Midya, con Manasi Agrawal como autora de correspondencia.
Qué hicieron: midieron PFAS en sangre materna durante el embarazo, en sangre de cordón umbilical y en muestras de sangre seca de recién nacidos. Luego siguieron a esos niños hasta 11 años.
Y aquí un detalle que a mí me importa mucho: usaron tres cohortes de nacimiento independientes, en Estados Unidos y en México. O sea, población mexicana está adentro de este estudio. No es un dato de otro planeta.
Lo que midieron después: calprotectina fecal, un marcador de inflamación intestinal que se usa clínicamente para seguir la enfermedad inflamatoria intestinal.
El resultado: en las tres cohortes, niveles más altos de la mezcla de PFAS se asociaron con niveles más altos de calprotectina años después.
Lo que los autores dicen textualmente: el estudio es observacional y no puede determinar si los PFAS causan directamente la inflamación, y una calprotectina elevada no significa que ese niño vaya a desarrollar la enfermedad.
Estudio 2: PFAS y esclerosis múltiple en mujeres
El otro es de la Escuela de Medicina Miller de la Universidad de Miami, encabezado por Farren Briggs, publicado en Environmental Research.
Analizaron 439 participantes de dos cohortes estadounidenses: 226 con esclerosis múltiple, 106 controles sanos, y dos grupos con otras enfermedades neurológicas autoinmunes (59 con NMOSD y 48 con MOGAD). Midieron tres PFAS en suero: PFHxS, PFOA y PFOS.
El hallazgo: en mujeres, niveles más altos de PFAS se asociaron con hasta 63% más probabilidades de tener esclerosis múltiple. El compuesto con la relación más fuerte fue el PFHxS.
Los autores son claros: no prueba que los PFAS causen esclerosis múltiple.
El detalle que cambia todo
Aquí está la clase que quiero darte, porque te sirve para todo lo que leas de aquí en adelante.
El estudio de Miami es un caso-control: agarras gente que ya tiene la enfermedad y gente que no, y les mides algo hoy. El problema estructural de ese diseño es que no sabes qué pasó primero. ¿Los PFAS contribuyeron a la enfermedad, o la enfermedad —o los cambios de vida que trae— modificó cómo el cuerpo maneja los PFAS? Con este diseño no se puede saber.
El de Mount Sinai es más fuerte, y por eso me interesa más: es prospectivo. Midieron la exposición antes —en el embarazo, en el cordón— y el desenlace después, años más tarde. Ahí el orden temporal sí está claro: primero el PFAS, luego la inflamación. Eso no lo convierte en prueba de causa, pero lo pone varios escalones arriba.
Y el 63% hay que leerlo bien: es más probabilidades relativas, no "63 de cada 100 mujeres". Si una enfermedad es poco frecuente, aumentar sus probabilidades un 63% sigue dejando un número absoluto chico. Los porcentajes relativos siempre suenan más dramáticos de lo que son.
El giro: por qué aun así vale la pena moverle
Y aquí viene lo interesante, porque podrías decirme "entonces ninguno prueba nada, ¿para qué me lo cuentas?".
Te lo cuento porque los PFAS son un caso especial: son de los poquísimos químicos donde la precaución tiene sentido incluso sin prueba de causa.
¿Por qué? Porque no se degradan. Por eso se llaman eternos. Un ftalato lo procesas y lo sacas en horas o días; un PFAS se queda años en tu cuerpo y para siempre en el ambiente. Cuando un compuesto es irreversible, el costo de equivocarse por no actuar es muchísimo más alto que el de equivocarse por actuar.
Y no vienen solos: los PFAS ya tienen evidencia bastante más sólida en otras cosas —colesterol, función tiroidea, función hepática, algunos cánceres— y la IARC clasificó el PFOA como Grupo 1, cancerígeno para humanos, en 2023.
O sea, no estamos partiendo de cero con estos dos estudios. Se están sumando a una pila que ya estaba alta.
Mito vs. realidad
- ❌ "Los PFAS causan esclerosis múltiple." → No demostrado. Es un caso-control, no puede establecer qué pasó primero.
- ❌ "Ya los tengo en la sangre, ni modo." → Los niveles bajan si baja la exposición. Lento, pero bajan.
- ✅ "El estudio de Mount Sinai es más fuerte." → Sí, porque midió la exposición antes del desenlace y en tres cohortes distintas.
- ✅ "Con PFAS la precaución se justifica más que con otros químicos." → Por su persistencia. Es el argumento honesto, no el del miedo.
Cómo lo veo yo (balance 80/20)
Estos son los cuatro lugares donde de verdad entran PFAS a tu casa, en orden de qué tanto rinde cambiarlos:
- El agua. Es la vía principal en poblaciones expuestas. Si te vas a gastar dinero en un solo cambio, que sea un buen filtro: ósmosis inversa o carbón activado de bloque certificado para PFAS. No cualquier jarra sirve.
- Sartenes antiadherentes rayados o viejos. Un antiadherente en buen estado y a fuego moderado es otra historia; uno rayado, no. Acero inoxidable, hierro fundido o cerámica genuina.
- Empaques de comida rápida grasosa — las bolsas de palomitas de microondas, cajas de pizza, envolturas de hamburguesa. Ese recubrimiento antigrasa es literalmente PFAS. Sacar la comida del empaque en cuanto llega ayuda.
- Ropa impermeable y "antimanchas", y cosmética de "larga duración" o waterproof. Ahí también viven.
Y lo que quiero que te lleves más que cualquier lista: cuando veas un titular de un estudio nuevo, hazte tres preguntas — ¿midieron la exposición antes del desenlace, o todo al mismo tiempo? ¿el porcentaje es relativo o absoluto? ¿los autores dicen que es asociación? Con esas tres ya lees mejor que la mayoría de las notas que te van a llegar.
Información general, no consejo médico. Si tienes una condición autoinmune o intestinal diagnosticada, eso se maneja con tu médica.
Fuentes: Mount Sinai — exposición temprana a PFAS e inflamación intestinal infantil (Clinical Gastroenterology and Hepatology, 10-jul-2026) · Briggs et al. — PFAS y esclerosis múltiple en cohortes de EE.UU. (Environmental Research), resumen en PubMed · IARC — clasificación de PFOA (Grupo 1) y PFOS (Grupo 2B), 2023 · ATSDR — perfil toxicológico y persistencia de los PFAS en el cuerpo
Preguntas frecuentes
¿Los PFAS causan esclerosis múltiple?
No está demostrado. El estudio de la Universidad de Miami publicado en Environmental Research analizó a 439 participantes y encontró que, en mujeres, niveles más altos de PFAS se asociaron con hasta 63% más probabilidades de tener esclerosis múltiple, con el PFHxS como el compuesto de relación más fuerte. Pero es un caso-control: mide todo al mismo tiempo, así que no puede saber qué pasó primero.
¿Qué encontró el estudio de Mount Sinai sobre PFAS en niños?
Publicado el 10 de julio de 2026 en Clinical Gastroenterology and Hepatology, midió PFAS en sangre materna durante el embarazo, sangre de cordón y sangre de recién nacidos, y luego siguió a esos niños hasta 11 años en tres cohortes de Estados Unidos y México. Niveles más altos de la mezcla de PFAS se asociaron con más calprotectina fecal, un marcador de inflamación intestinal. Los autores aclaran que es observacional y que una calprotectina elevada no significa que ese niño vaya a desarrollar la enfermedad.
¿Por qué un estudio es más fuerte que el otro?
Porque el de Mount Sinai es prospectivo: midió la exposición antes, en el embarazo, y el desenlace años después, así que el orden temporal está claro. El de Miami es caso-control y mide todo a la vez. Ninguno prueba causa, pero el prospectivo está varios escalones arriba. Y ojo con el 63%: es un aumento relativo, no quiere decir 63 de cada 100 mujeres.
Si ningún estudio prueba causa, ¿por qué vale la pena reducir PFAS?
Porque los PFAS son un caso especial: no se degradan. Un ftalato lo procesas y lo sacas en días; un PFAS se queda años en tu cuerpo y para siempre en el ambiente. Cuando un compuesto es irreversible, equivocarse por no actuar cuesta mucho más que equivocarse por actuar. Además ya tienen evidencia más sólida en otras cosas, y la IARC clasificó el PFOA como Grupo 1, cancerígeno para humanos, en 2023.