Disruptores Hormonales: Lo que la UNAM Nos Acaba de Recordar sobre el Plástico
La Facultad de Medicina de la UNAM acaba de explicar qué son los disruptores endocrinos y por qué el calor hace que los bisfenoles migren del plástico a tu comida. Te lo traduzco a lo práctico, con su matiz científico.
Por Mariana Amione · 2026-06-24 · 5 min de lectura
Hace unas semanas (el 1 de junio) la Facultad de Medicina de la UNAM publicó algo que resume bien por qué insisto tanto con el plástico. Es divulgación de una conferencia de la Dra. Mariana Segovia Mendoza, del Departamento de Farmacología de la propia FacMed. Te lo traduzco a lo práctico.
Qué es un disruptor endocrino
Es una sustancia que se mete con tu sistema hormonal: imita o bloquea tus hormonas, altera sus receptores o cambia cómo se producen. El problema es que las hormonas regulan casi todo —metabolismo, reproducción, desarrollo— así que cuando algo las desordena, los efectos pueden ser amplios.
Los dos protagonistas de la nota
- Bisfenoles (BPA y su primo BPS): le dan rigidez a botellas y recipientes. Y aquí está el dato clave que rescato textual: "el calor, los cambios de pH o la exposición prolongada favorecen la liberación de estas sustancias". O sea: calentar comida en plástico y reusar botellas viejas y rayadas es justo lo que ayuda a que migren a tu comida.
- Ftalatos: le dan flexibilidad a un montón de plásticos domésticos (y hasta a dispositivos médicos).
Qué se ha visto (con su matiz, porque importa)
Aquí soy cuidadosa, porque el rigor es lo que nos distingue. Lo que la conferencia menciona es lo que se ha documentado en modelos celulares y en animales, además de asociaciones en estudios — no que una botella te vaya a causar una enfermedad:
- En modelos de cáncer de mama se ha visto que estos compuestos pueden activar, vía los receptores de estrógeno, vías de proliferación celular, inflamación e invasión.
- Se asocian también con enfermedad cardiovascular, hígado graso, obesidad y diabetes tipo 2.
- La exposición en etapas muy tempranas (vida neonatal) se ha ligado a alteraciones en el tejido graso y daño hepático.
La recomendación de la doctora es la misma que repito por acá: un uso más consciente del plástico y buscar alternativas menos nocivas, "especialmente en etapas tempranas de la vida" — embarazo y bebés.
Qué hago yo (y qué puedes hacer tú)
Nada de tirar toda la cocina. Balance 80/20. Pero hay cambios fáciles que valen mucho:
- No calientes comida en plástico. Pasa la comida a un plato de vidrio o cerámica antes del micro. El calor es el peor enemigo.
- No reuses botellas de PET (esas de agua de un solo uso, sobre todo si ya están rayadas o les dio el sol en el coche). Para tu agua del diario, vidrio o acero inoxidable.
- Ojo con el "BPA-free". A veces solo cambian el BPA por BPS, que es igual de dudoso. Menos plástico en general le gana a perseguir el sello.
- En casa con bebés y en el embarazo, vale más la pena ser consistente con esto.
Que sea ciencia mexicana y de la UNAM me parece importante: no es una lista gringa copiada, es gente de aquí estudiando lo que nos toca.
Esto es información general, no consejo médico. Si estás embarazada o tienes dudas de salud, platícalo con tu doctora.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un disruptor endocrino?
Es una sustancia que se mete con tu sistema hormonal: imita o bloquea tus hormonas, altera sus receptores o cambia cómo se producen. El problema es que las hormonas regulan casi todo —metabolismo, reproducción, desarrollo— así que cuando algo las desordena, los efectos pueden ser amplios. La explicación viene de una conferencia de la Dra. Mariana Segovia Mendoza, del Departamento de Farmacología de la Facultad de Medicina de la UNAM.
¿Qué hace que los bisfenoles migren del plástico a la comida?
El dato clave, textual de la divulgación de la UNAM, es que el calor, los cambios de pH o la exposición prolongada favorecen la liberación de estas sustancias. O sea: calentar comida en plástico y reusar botellas viejas y rayadas es justo lo que ayuda a que migren. Los bisfenoles como el BPA y el BPS le dan rigidez a botellas y recipientes; los ftalatos le dan flexibilidad a un montón de plásticos domésticos.
¿Qué efectos se han documentado?
Con el matiz que importa: lo que se menciona es lo documentado en modelos celulares y en animales, más asociaciones en estudios, no que una botella te vaya a causar una enfermedad. En modelos de cáncer de mama se ha visto que estos compuestos pueden activar, vía los receptores de estrógeno, vías de proliferación celular, inflamación e invasión. También se asocian con enfermedad cardiovascular, hígado graso, obesidad y diabetes tipo 2, y la exposición en vida neonatal se ha ligado a alteraciones del tejido graso y daño hepático.
¿Qué cambios concretos recomienda?
Un uso más consciente del plástico, especialmente en etapas tempranas de la vida: embarazo y bebés. En la práctica: no calentar comida en plástico, pasarla a vidrio o cerámica antes del micro; no reusar botellas de PET, sobre todo si ya están rayadas o les dio el sol en el coche; y ojo con el “BPA-free”, porque a veces solo cambian el BPA por BPS. Menos plástico en general le gana a perseguir el sello.