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Arsénico y Flúor en el Agua Subterránea de México

Un modelo nacional estima que unos 10.4 millones de personas en México podrían estar expuestas a arsénico en el agua subterránea. Te explico qué dice el estudio, qué NO dice, y por qué la norma mexicana todavía permite el doble de lo que marca la OMS en las localidades chicas.

Por Mariana Amione · 2026-09-04 · 7 min de lectura

Salió un estudio que modeló, a escala nacional, dónde hay arsénico y fluoruro en el agua subterránea de México. Lo publicó Journal of Hazardous Materials en su número del 15 de julio de 2026 (epub del 16 de mayo). Lo firman gente del Tecnológico de Monterrey, Eawag de Suiza, la Seoul National University y UC Davis.

Las cifras están fuertes y ya las vi circulando en redes sin contexto, así que vamos a hacerlo bien: primero qué dice, luego qué no dice, y al final la parte que a mí me parece la verdadera historia, que no es el estudio sino el calendario de la norma mexicana.

Qué hicieron exactamente

Y esto hay que decirlo desde el principio para no malinterpretar nada: no fue una campaña de muestreo propia. Nadie salió a tomar muestras de pozos para este trabajo.

Fue modelado predictivo con aprendizaje automático —Random Forest, XGBoost y redes neuronales— aplicado sobre datos ya compilados. Trabajaron con 3,403 mediciones de arsénico y 2,084 de fluoruro, más 69 variables predictoras.

El modelo aprende dónde tiende a aparecer cada elemento y luego proyecta esa probabilidad a todo el territorio. El resultado son mapas.

Los números

De las mediciones disponibles:

Y del territorio modelado como área en riesgo:

Concentradas en el centro-norte del país.

Traducido a personas, los autores estiman:

Ahora lo que el estudio NO dice, que es igual de importante

Aquí es donde casi toda la cobertura se resbala, así que aguántame tantito.

Uno: los propios autores usan el verbo "sugieren" para las cifras de población. No dicen "10.4 millones de personas están expuestas". Dicen que el modelo sugiere que podrían estarlo. Esa palabra no es adorno académico, es la diferencia entre un dato y una proyección.

Dos: son mapas de probabilidad de un kilómetro, no mediciones casa por casa. Que tu colonia caiga dentro de una celda marcada como área en riesgo no significa que tu agua tenga arsénico. Significa que las condiciones de esa zona se parecen a las de lugares donde sí se ha encontrado.

Tres, y este es el más importante: ese 44% es de las mediciones disponibles, no del agua que toma el 44% de los mexicanos. Los pozos que se monitorean tienden a ser los sospechosos —se muestrea donde ya hay preocupación, no al azar por todo el país—. Entonces la muestra está sesgada hacia donde se esperaba encontrar algo. Leer ese porcentaje como si fuera poblacional infla el problema muchísimo.

Cuatro: son concentraciones en agua, no dosis absorbidas. Cuánto arsénico le llega a una persona depende de cuánta agua de esa fuente toma, de si cocina con ella, de qué tanto de su hidratación viene de otro lado. La concentración es el primer paso, no la respuesta.

Nada de esto le quita valor al estudio. Al contrario: un modelo nacional te dice dónde vale la pena ir a medir, y eso es exactamente para lo que sirve.

La historia que sí me interesa: la norma va atrás de la guía

Y aquí llegamos a lo que para mí es el mejor dato de todo esto, y no está en el estudio.

La NOM-127-SSA1-2021 —la norma vigente del agua— tiene un calendario escalonado. Los límites no bajaron de golpe: bajan por etapas, y las etapas dependen del tamaño de la localidad.

Lo que baja:

Parámetro Límite inicial Límite final
Arsénico 0.025 mg/L (25 µg/L) 0.010 mg/L (10 µg/L)
Cadmio 0.005 mg/L 0.003 mg/L
Fluoruro 1.50 mg/L 1.0 mg/L

Y cuándo baja, contado desde la entrada en vigor el 27 de abril de 2023:

Ahora junta las piezas: la OMS marca 10 µg/L de arsénico, y la norma mexicana todavía permite 25 en las localidades chicas hasta 2029.

Ese es el dato. No es que México no tenga norma. Es que el límite estricto todavía no le aplica a todo el país, y a quien más tarde le va a llegar es a las localidades pequeñas, que son justamente las del centro-norte donde el modelo marca más riesgo.

Y ojo: una localidad que está dentro de norma puede estar arriba de la guía de la OMS. Las dos cosas al mismo tiempo. No hay ninguna irregularidad en eso, es literalmente cómo está escrito el calendario.

Lo que viene, con cuidado de no exagerar

El DOF del 26 de agosto de 2026 publicó el Programa Nacional de Infraestructura de la Calidad, donde se inscribió trabajo para modificar la NOM-127 e integrar tres sustancias nuevas:

Con trabajo estimado de agosto a diciembre de 2026.

Y aquí me pongo estricta: eso es una agenda regulatoria, NO una norma. Es la declaración de que se va a trabajar en el tema. Decir "México va a prohibir X en el agua" sería falso. Todavía no existe. Te lo cuento porque es útil saber para dónde va la conversación, no porque ya haya cambiado algo.

La parte práctica: si vives en el centro-norte

Primero, la mala noticia, y prefiero decírtela directo: para arsénico y flúor NO sirve el filtro de jarra común de carbón activado. Ese que tienes en el refri, el de la jarra con el cartucho. No está diseñado para eso.

Lo que sí funciona:

No te voy a recomendar marcas. Lo que sí te digo es el orden correcto de las decisiones: primero averigua qué trae tu agua, después compras el filtro. Comprar un sistema caro sin saber qué contaminante tienes es la forma más rápida de gastar sin resolver. Y si tu agua no trae arsénico, un equipo de ósmosis inversa no te está protegiendo de nada, solo te está cobrando cartuchos.

Si estás en el centro-norte, si tu casa se surte de pozo, o si tu localidad es de menos de 50 mil habitantes, ahí sí vale la pena preguntar por los análisis de tu sistema de agua local antes que comprar nada.

Información general, no consejo médico.

Fuentes: J Hazard Mater 2026, PMID 42202528 · Programa Nacional de Infraestructura de la Calidad, DOF 26/08/2026

Preguntas frecuentes

¿El estudio midió el agua de mi casa?

No, y este es el límite más importante de entender. Es un modelo predictivo de aprendizaje automático construido sobre datos ya compilados: 3,403 mediciones de arsénico y 2,084 de fluoruro, con 69 variables predictoras. No fue una campaña de muestreo propia. El resultado son mapas de probabilidad con celdas de un kilómetro, no mediciones casa por casa. Sirve para saber en qué regiones vale la pena revisar, no para saber qué sale de tu llave.

¿De verdad el 44 por ciento del agua de México tiene arsénico de más?

No. El 44 por ciento es de las mediciones disponibles que superan los 10 microgramos por litro de la guía de la OMS, no del agua que toma el 44 por ciento de los mexicanos. Es una diferencia enorme. Los pozos que se monitorean tienden a ser justamente los sospechosos, así que la muestra está sesgada hacia donde ya se esperaba encontrar algo. Leer ese porcentaje como si fuera poblacional es el error más común con este tipo de datos.

¿Un filtro de jarra de carbón activado quita el arsénico y el flúor?

No. El filtro de jarra común de carbón activado no está diseñado para eso y no debes asumir que te protege de arsénico o de fluoruro. Lo que sí los reduce es la ósmosis inversa, y para fluoruro también la alúmina activada. Antes de invertir en cualquier sistema, lo sensato es saber qué trae tu agua, porque un filtro que no corresponde al contaminante que tienes es dinero gastado sin beneficio.

¿Por qué la norma mexicana permite más arsénico que la OMS?

Porque la NOM-127-SSA1-2021 tiene un calendario escalonado por tamaño de localidad. El límite general de arsénico es de 0.025 mg/L y baja a 0.010 mg/L, pero ese descenso entra en distintos momentos: un año para localidades de más de 500 mil habitantes, tres años para las de 50 mil a 499,999 y seis años para las de menos de 50 mil, contados desde el 27 de abril de 2023. La guía de la OMS marca 10 microgramos por litro, que equivale a 0.010 mg/L. Entonces, hasta 2029, las localidades chicas todavía pueden estar dentro de norma con hasta 25 microgramos por litro.

¿México va a prohibir nuevos contaminantes en el agua?

No es correcto decirlo así. El DOF del 26 de agosto de 2026 inscribió, dentro del Programa Nacional de Infraestructura de la Calidad, trabajo para modificar la NOM-127 e integrar 1,4-dioxano, NDMA y perclorato, con trabajo estimado de agosto a diciembre de 2026. Eso es una agenda regulatoria: la intención de trabajar en el tema. No es una norma vigente ni una prohibición. Afirmar que México ya prohibió esas sustancias en el agua sería falso.